No existe una idea perfecta y única en su especie, pero sí somos testigos de la intención de una persona creativa en buscar maneras de resolver situaciones, pretendiendo únicamente lograr su bienestar y el de todo su entorno. La mejor manera de lograr claridad y sencillez en nuestras ideas, es usando la simplicidad como proyecto y práctica creativa; debemos combatir con esto, la complejidad amarga del mundo en el que vivimos.

Evita el estrés, convierte lo complejo en simple.

A lo largo de nuestras vidas, conocemos distintas personas que tienen la capacidad de explicar clara y sencillamente lo que a la mayoría de personas nos parece difícil y complejo, y de esta manera nos damos cuenta que tendemos a exagerar las cosas y solo volvemos a la realidad con ayuda del exterior. Después de esto notamos que nos encontrábamos dentro de un error, y que es necesario superar todos nuestros errores para al fin poder encontrar el anhelado acierto. Pero no debemos conformarnos con que una persona nos saque de nuestro error, ¿no sería mejor que nosotros aprendiéramos a hacerlo? O mejor aún, ¿no sería mejor que lo dejemos de hacer?

La incompetencia causada por no tener la capacidad de encontrarle el lado simple a las cosas, es un gran problema para el progreso de un sano ambiente laboral, familiar y personal. No podemos desarrollarnos cómodamente cuando acostumbramos a exagerar situaciones o ver complicados nuestros sueños y metas. Y para solucionar esta gran limitación, es necesario buscar una manera de convertir lo complicado en simple y entendible; demos priorizar los aspectos fundamentales eligiendo solo elementos que nosotros consideremos importantes e imprescindibles, desechando lo obvio y buscando la representatividad.

La manera más eficaz de desechar la complejidad

Al hablar de este tema, es normal que pensemos en que no existe una manera concreta de convertir lo complejo en simple, y no estamos equivocados. No les quiero hablar de una manera exacta y totalmente correcta, sino de un proceso que depende de cada persona y su mentalidad. Cuando nos encontramos frente a un problema complicado que creemos no tiene solución, damos por sentado que perderemos nuestro tiempo si seguimos dándole importancia y nuestra atención; nos frustramos, desanimamos y hasta incluso llegamos a estresarnos. Pero en realidad no hicimos lo más importante y con mayor productividad: buscar soluciones.

Evita el estrés, convierte lo complejo en simple.

Sé que suena bastante repetitivo e incluso obvio, pero el buscar soluciones es la mejor decisión que podemos tomar. La mejor opción para librarnos de un problema es evaluarlo, dedicarnos un buen tiempo en enfocar nuestros pensamientos en él, y así obtener soluciones; desde las más tontas hasta las más elaboradas y razonables. No importa si tus supuestas soluciones son a simple vista complicadas, si enfrentamos lo complicado con más complicado obtendremos mejores resultados. Posteriormente le encontraremos la simplicidad.

Al buscar soluciones estaremos tocando más a fondo nuestra gran preocupación, y es de esta manera que podremos encontrar sus debilidades. Así, al verlo débil, descubriremos en donde se encuentra su simplicidad; y estaremos listos para atacar.

Principios para encontrar la simplicidad

Un diseñador e ingeniero de software, se ha hecho bastante famoso en este siglo XXI por sus distintas e interesantes ideas sobre la simplicidad, su nombre es John Maeda y sus principios son bastante adaptables a cualquier aspecto en el que busquemos simplicidad.

Este diseñador agrupó 10 leyes de la simplicidad, que nos ayudarán en nuestro objetivo de lograr convertir lo complejo en simple. Vamos a interpretar cada una de sus leyes.

Evita el estrés, convierte lo complejo en simple.

  • Reduce: Si queremos lograr la simplicidad en cada una de nuestras ideas y de nuestros actos, debemos usar la reducción de una manera razonada. No tomemos en cuenta aspectos poco importantes y relevantes dentro de nuestra mente, jerarquicemos los más trascendentales para no llenar nuestra mente de ideas inservibles que no nos juegan a favor. Reducir nuestra cantidad de argumentos es un gran aporte para llegar a la simplicidad
  • Organiza: Cuando organizas de manera correcta un sistema “complejo”, te parecerá sencillo. Cosas como organizar el orden y conectar ideas, te ayudarán a lograr tu objetivo. También es importante que organices tus objetivos de manera coherente, así alcanzarás mayor simplicidad.
  • El tiempo: Medir tu tiempo, organizarlo y ahorrarlo es un aspecto fundamental en la práctica de la simplicidad. Cuando hacemos esto, las cosas nos parecen mucho más simples porque al estar nuestro tiempo bien distribuido y nada apretado, nos liberamos de presiones y tensiones; y esto es sinónimo de simplicidad.
  • Aprende: Todo se simplifica con el conocimiento. Si sabes para que sirve algo (por más complicado que parezca) las cosas te serán fáciles, y esto reducirá notoriamente tus complicaciones y problemas. Para lograr aprender, es necesario que recaudes la mayor cantidad de conocimiento posibles; ocupa tu tiempo leyendo, observando, practicando, etc. Esto te ayudará a conseguir aprendizaje y en consecuencia, las cosas te serán más simples, facilitándote la vida.

Evita el estrés, convierte lo complejo en simple.

  • Diferencia: La complejidad y simplicidad siempre actúan de la mano, se necesitan entre sí y dependen estrictamente de la otra. La complejidad de algo tiene que ser accesible para que esto pueda parecer sencillo. Si queremos convertir algo complejo para nosotros en algo sencillo, debemos evaluar si su complejidad es totalmente accesible. Después de esto podemos ponernos en acción, el secreto está en evaluar la medida de la complejidad, razonablemente.
  • Contexto: Debemos identificar la relevancia del contexto en el que queremos aplicar la simplicidad, esta no es posible en todos los contextos, asegurémonos que en donde la usemos sea bien recibida. Hay personas y grupos sociales que no pretenden sumergir a la simplicidad en su cultura, y debemos dejar en claro que nadie podrá convencerlos; si vas a convertir algo complejo en simple hazlo donde prefieran la simplicidad y quieran experimentarla. Al fin y al cabo, lo más simple y sencillo es lo más fácil de realizar o solucionar.
  • Emoción: Debemos transmitir con nuestra simplicidad muchísimas emociones, aunque sea difícil de entender, lo simple no quiere decir carente de sentimientos. Al contrario, mientras más simplicidad mayor libertad para sentir.
  • Confianza: Hay que estar confiados de que la simplicidad es un camino seguro para lo que queremos comunicar. Esta es la única manera de desarrollar bien el proceso de conversión a lo simple, debemos estar seguros de que lo que estamos haciendo es lo correcto y que estamos yendo por un buen camino.

Evita el estrés, convierte lo complejo en simple.

  • Fracaso: A veces nuestros fallos son totalmente necesarios para alcanzar la victoria y la perfección a nuestro criterio. Muchas veces nos vamos a encontrar con cosas que no son posibles de hacer de manera simple, este fracaso debe ayudarnos a evaluar la situación y recaudar más conocimiento e ideas. El fracaso se complementa con el aprendizaje.
  • La única: Algo simple es algo solamente importante. La simplicidad contempla el quitar aquello que es obvio y poco trascendental para añadir lo que se considera más importante y relevante. Algo simple solo tiene aspectos fundamentales y no rodeos innecesarios.

Ahora que sabemos lo importante que es la simplicidad en nuestras vidas, debemos empezar a evaluar las debilidades de nuestros problemas para convertirlos en cosas simples de solucionar. El ser humano está acostumbrado a exagerar las cosas y complicarlas, y así como lo hacemos, también debemos resolverlo.

Autor(a): Guianella Porta

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